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jueves, 11 de noviembre de 2010

Cees Nooteboom, un errante de las letras

Ana Isabel Ochoa U



Tomada de http://www.google.com/

Es ante todo, un buen conversador. Sí, luego de leer a Cees Nooteboom, específicamente su libro: en las montañas de Holanda y algunos comentarios sobre sus obras, la primera conclusión que de manera insistente se presenta en mi mente es que este autor (Ceis Notbom, como se pronuncia su nombre) es un excelente conversador.


Desde el comienzo me hizo sentir como en una agradable tertulia, me transportó a un ambiente en el que realmente se “escucha” con gusto y con placer, su relato. Cuando se retoma la lectura después de una interrupción obligatoria, es como volverse a encontrar con un buen amigo y preguntarle: ¿En qué íbamos?


Para dar a conocer entonces, a este escritor de novelas, poeta, ensayista, cronista y traductor, me quiero centrar no sólo en su obra “En las montañas de Holanda” sino también en el rastreo bibliográfico que, como mencioné anteriormente, realicé sobre él. Es a partir de estas dos fuentes que de manera específica comenzaré a hablar de aquellos conceptos interesantes que llamaron mi atención y por los que lograré expresar mis opiniones personales.


Para empezar pienso que es importante hacer una pequeña sinopsis que cuente en qué consiste este libro. Alfonso Tiburón de Mendoza es un escritor nacido en Zaragoza y cuyo oficio real es ser inspector de carreteras. Él escribe la historia de Kai y Lucía, ilusionistas de circo, quienes por galta de empleo deciden abandonar la Holanda del norte para viajar al sur y encontrar mejor suerte en su trabajo. Al llegar a este lugar misterioso, la Reina de las Nieves secuestra a Kai y Lucía emprendé un viaje a un lugar desconocido para buscarlo.


En el caso concreto del libro quiero resaltar su estilo (del cual salen mis principales concluisiones), pienso que el autor entrelaza de manera realmente magistral, la trama principal de la obra con un relato paralelo sobre quien escribe la obra; en ese relato se regaña él mismo, se autocritica ante el lector, le advierte que el párrafo que sigue no vale la pena y que por lo tanto, si lo desea, se lo puede saltar, lo que obviamente uno no hace pues quiere verificar si realmente esto es cierto.


Es aquí donde más se siente la sensación de que uno no leyó un libro sino que tuvo una muy buena conversación con una persona valiosa y agradable.


Es entonces en este aspecto de su obra que creo que el personaje ficticio de Alfonso Tiburón de Mendoza es el mismo Cees Nooteboom por varias razones:


En primer lugar demuestra con este personaje su amor y gran conocimiento por España, plasmado en muchas de sus obras, principalmente en “el desvío a Santiago” un libro de crónicas de viajes de un escritor holandés enamorado profundamente de España.


Para él España es uno de los países ideales para viajar, le gusta por sus espacios inmensos, por su tradición ligada a los judíos y a los árabes, por sus catedrales, por su gastronomía, entre muchas otras características. Y desde que llegó a este país en época de la dictadura de Franco, aproximadamente en 1954 hasta la acualidad, no ha pasado un solo año sin visitarlo.


En segundo lugar el personaje del libro y él son el mismo porque tienen en común esa gran pasión por el sur, pues Nooteboom llegó por primera vez a España sólo por aquella idea obsesiva que tenía del sur. En el libro se refleja esto con esa marcada diferencia que el autor hace todo el tiempo entre el norte y el sur, no sólo de Holanda sino de muchos otros lugares del mundo.


Todo el tiempo el autor resalta tanto las diferencias como el antagonismo que existe entre estos puntos cardinales en el mundo. Y no solamente es norte contra sur sino la comparación entre desarrollo y subdesarrollo, como es evidente entre Europa y África, Norteamérica y Suramérica.


En tercer lugar son la misma persona por su gran espiritu viajero. Aquel inspector cuenta que el puede explicar todo imaginándose una carretera y, ¿ qué mejor manera de describir un paisaje o una región que cuando se la recorre por sus caminos? Cees Nooteboom es un autor holandés que vive en constante nomadismo por el mundo, asegura que el viaje y la escritura son su vida porque le permiten trabajar con sus elementos inspiradores principales: la observación y la imaginación.


Esta pasión se refleja claramente en dos aspectos reales. En su obra “Hotel nómada” que es un libro dedicado a los viajeros reales en el que Nooteboom nos deja conocer su propia condición de nómada en sus viajes por Bolivia, Malí México y Gambia y en la explicación de por qué escribió “En las montañas de Holanda”.


En una entrevista realizada por el bloguero Antón Castro dijo (1): “La idea de este libro me vino a la cabeza durante un viaje con mi mujer que es fotógrafa. Ibamos conduciendo hacia el Monasterio de Aula Dei y de repente vi el personaje principal y su nombre: Alfonso Tiburón de Mendoza […] y la idea de que fuera inspector era porque ibamos en una carretera. Cuando se me vino esta imagen le dije a mi mujer que escribiera todo lo que yo le dijera”.


Con la experiencia de esta lectura he descubierto que un buen autor es aquel que no solamente atrapa al lector desde el principio por el contenido de su historia, sino que le permite, le facilita a uno que se sienta al escritor como “un viejo conocido” como alguien que, sin querer imponer creencias ni credos, con respeto por el lector, le deja adquirir esa respetuosa familiaridad que se consigue al compartir en ese ambiente.


Leer no es pues solamente interpretar signos sino compartir con el autor, estar de acuerdo o no con él, “conversar” con él al punto de familiarizarse con su estilo, criticarlo pero también reconocerle logros. Y esta experiencia fue la que sentí al leer “En las montañas de Holanda” de Cees Nooteboom.



(1) http://antoncastro.blogia.com/2005/030401-conversacion-con-cees-nooteboom-.php



lunes, 18 de octubre de 2010

Se sacó un diez Sebastián Piñera

Ana Isabel Ochoa Uribe




Fotografía tomada de: www.google.com


Después de dos meses en cautiverio en lo más profundo de la tierra (a 622 metros) fueron rescatados con vida los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados en la Mina San José el 5 de agosto del presente año y que sobrevivieron gracias a la unión de todo un país y a la cooperación del mundo entero.


Cuando se conoció que después de 18 días del derrumbe de la mina chilena los 33 mineros se encontraban con vida, Chile no descansó ni un minuto para buscar la manera perfecta de traerlos de nuevo a la civilización. La Nasa, las fuerzas armadas de muchos países, la ingeniería, la mano de obra de miles de rescatistas, la sicología etc, fueron algunas de las herramientas que hicieron posible la perfección de La Operación Fénix que devolvió a la tierra a estas personas.


Sin embargo ninguno de estos organismos hubiera funcionado bien sin la unión, el buen trabajo en equipo y el excelente mandato del Presidente chileno, Sebastián Piñera, quien una vez más le demostró al mundo entero, y sobre todo a Latinoamérica, que Chile es un país ejemplo.


Sin importar el color de piel de los mineros, sus ideologías políticas, sus relaciones con el Estado, sus religiones, sus países de origen y muchas cosas más, Piñera desde un comienzo sólo tenían dos objetivos claros: sacarlos a todos con vida en el menor tiempo posible y hacerles mejor su estadía en el fondo de la tierra.


Fue entonces desde el 5 de agosto que el mundo entero reconoció al mandatario chileno no sólo como un buen gobernante; preocupado, angustiado y al frente de los problemas de su país, sino como un verdadero Ser Humano que asumió el accidente de la mina San José como si le hubiese pasado a él mismo o a alguno de su familia.


Y eso precisamente fue lo que el mundo entero presenció (1000 millones de personas) el martes 12 de octubre, cuando con júbilo y esperanza, un hombre de chaqueta roja informal, de casco blanco, pantalón negro, casi uniformado como cualquiera de los rescatistas, apareció ante las cámaras con la única esperanza de ver, en la superficie de la tierra, a cada uno de los 33 mineros con vida, con buena salud y con sus familias.


Piñera se apropio del rescate, no por aparecer ante las cámaras globales durante 22 horas, ni tampoco para aumentar su popularidad y mucho menos para demostrar que sin él esto no habría sido posible sino para abrazar a cada uno de los mineros, felicitarlos y agradecerles por haberle enseñado está lección de vida.


Sin lugar a dudas, la mayor enseñanza que nos deja está hazaña es que el precio de una vida está por encima de intereses económicos o ideológicos, el mundo entero se congratuló por el retorno a la vida de seres humanos sin escatimar esfuerzos ni recursos para lograrlo.


domingo, 10 de octubre de 2010

“Olvídense de cualquier acuerdo”

El pasado 30 de septiembre el gobierno de Ecuador se enfrentó con una sublevación de unidades policiales debido al veto presidencial que se le dio a la ley de servicios públicos, la cual elimina ciertos beneficios a los militares como las condecoraciones y bonificaciones.

Ante esto los policías y militares de tropa intentaron hacer un supuesto golpe de Estado al gobierno de Correa que no fue efectivo debido a que la Cúpula Militar (Comandante de las Fuerzas Armadas, Comandante de la Policía, Comandante del Ejército, Comandante de la Fuerza Aérea y el Comandante de la Marina) estaban a favor del Presidente ecuatoriano. Ante tales acontecimientos, el vecino país se declaró en Estado de Expeción.

Al ser víctima de estos ataques Correa se igualó con la actitud que tomó frente a los sublevados y salió a enfrentarlos gritándoles frases como: “si me quieren matar, mátenme” y “olvídense de cualquier acuerdo o cualquier diálogo”. ¿Es prudente que un Jefe de Estado, reaccione de esta manera?

En primer lugar es necesario entender que el líder de un país, al ser ejemplo, genera con sus actitudes un impacto directo en la forma de ver los acontecimientos de los civiles.

En segundo lugar, la figura de Presidente emana rectitud, respeto y sobretodo diplomacia, en momentos de caos es mejor guardar la calma y tratar de solucionar con altura un hecho que nada tiene de diplomático, teniendo presente que nunca se debe responder con la misma moneda.

Todo lo contrario fue lo que el mundo entero vio en los diferentes medios de comunicación, cuando Rafael Correa, mandatario del vecino país, halo con fuerza su corbata y con su cara ruborizada gritaba a todos los presentes.

Ecuador entró en caos al no contar con el buen orden público que debe garantizar la Policia. Institución que no solo rompió con la obligación de proteger a su jefe máximo (el Presidente), sino que además lo atacó directamente con violencia y malos tratos.

Esta respuesta no es de extrañarse si analizamos las actitudes que han tomado recientemente los diferentes líderes de América Latina. El tinte novelesco y melodramático se roba la atención de las cámaras volviendo asuntos políticos en asuntos netamente mediáticos.

Todo lo anterior demuestra una vez más que en muchas ocasiones (no necesariamente en la de Correa) los líderes políticos hacen que los lentes de las cámaras centren su atención en hechos que "se roban" la verdadera agenda pública dejando a un lado asuntos realmente importantes que son los que permiten solucionar adecuadamente los problemas, desde su base, y que si se hbalan a la luz pública , o se muestran más de la cuenta, perjudican la popularidad y credibilidad de los líderes de este subcontinente.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La lectura: ¿un hábito en nuestra sociedad?

Ana Isabel Ochoa Uribe

Una vez más la Fiesta del Libro se roba la atención de los ciudadanos que buscan salir de la cotidianeidad por medio de la lectura. A simple vista se puede ver su ocupación es alta, lo que haría pensar que está es una ciudad lectora.

Sin embargo según el DANE en Colombia se leen de uno a dos libros al año, en promedio por persona. Cifra alarmante teniendo en cuenta que este es un país, que le apuesta a la difusión de la lectura con Festivales del Libro, construcción de bibliotecas, programas literarios entre otros.

Al preguntarme: ¿Leemos o no leemos en Colombia? debo ser sincera y responder que no. Aunque se hacen buenos intentos por adentrar a sus habitantes en el maravilloso mundo de la Literatura, no son los suficientes para mostrar esta actividad como un verdadero placer y no como una obligación.

Para exponer mi tesis me gustaría dar algunos argumentos que en lo personal pienso son los causantes de que en un país como Colombia, lleno de talentos literarios y hasta merecedor de un Nobel, las personas le huyen a la lectura.

En primer lugar pienso que la Escuela, no especificándola en preescolar, básica primaria, bachillerato o estudios superiores, sino entendiéndola como estamento está fallando fuertemente en el plan de lectura. Desde que un niño aprende a leer se le imponen, de manera obligatoria, una cantidad de libros con los que debe realizar varias tareas para una fecha determinada, mostrándoles así esta actividad como una carga.

Pienso que el Sistema Educativo entonces crea una aversión hacia la lectura porque no enseña a leer a sus estudiantes desde lo que es el libro, no les muestra que este los lleva a un mundo en el que todo es posible, sino que por el contrario hace que la entiendan como algo “importante” para simplemente conseguir una buena nota.

Lo anterior convierte entonces a algunos jóvenes en “analfabetas funcionales” que saben desde luego juntar palabras, pero que no comprenden a fondo lo que significa la unión de estas, pues no le encuentran gusto a los que están leyendo sino que con tal de cumplir con lo pactado, sin lograr una verdadera comprensión lectora, leen de cualquier manera, y no se interesaran por lo que hay detrás de esas letras.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en la Escuela, los padres de familia también tienen mucho que ver con el poco interés que demuestran los jóvenes con la Literatura. Es más la verdadera falla se da desde el mismo hogar.

La pre lectura, o la lectura en voz alta para niños, hace parte fundamental para la formación y la crianza de un ser humano. Es ésta metodología la que introduce al menor al mundo de los libros, le permite desarrollar su capacidad imaginativa y creativa y además le ayuda a formar el hábito de la lectura, mostrándole antes de que él lea por si mismo que es un verdadero gusto.

En nuestra sociedad no se está viendo esto, muchos padres no les leen a sus hijos y en muchas familias no se vive en un ambiente literario, todo esto impide desde el principio que se cree el hábito de lectura necesario para que el individuo lea de manera natural, tal como lo hace cuando se baña, cuando se alimenta o cuando se viste.

Un hábito se adquiere por la repetición continua de una misma acción, para que el niño adquiera uno debe tener modelos a imitar y sin en los hogares no leen, y además de eso no existen libros o estos se encuentran sacralizados, es decir, ubicados en vitrinas bajo llave “porque el niño lo puede dañar” él nunca adquirirá este hábito o por lo menos no, de manera positiva.

Entonces si el primer contacto con el libro lo adquiere el niño a través de la escuela este se convierte inmediatamente en algo monótono, desagradable e impuesto que lo aleja cada vez más de formar dicho hábito.

Por otro lado, tenemos al Estado como tercer responsable de la poca capacidad lectora en Colombia. Como lo mencioné anteriormente este ha hecho algunos esfuerzos por mejorar pero sin embargo da soluciones cortoplacistas que no solucionan el problema de raíz. ¿De qué sirve hacer Parques Bibliotecas, Fiestas, festivales y ferias del libro, etc. si algunos de los funcionarios de la lectura como profesores y bibliotecólogos, no son lectores y no difunden ni conocen la Literatura?.

Es claro entonces que se han logrado avances pero aún falta mucho por hacer, es necesario que la lectura haga parte de la vida cotidiana en todos los hogares para lograr así superar barreras y sobre todo, la inequidad existente El conocimiento da poder y nuevas oportunidades y si no leemos, ¿cómo lo vamos a adquirir?.

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jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Funciona ser memorista y formal?

Ana Isabel Ochoa U.

En la actualidad se está presentando un problema grave con los colegios oficiales de la capital, problema que a mi manera de ver no sólo se repite en las demás ciudades del país sino que pone en tela de juicio al sistema educativo.

Sería fácil para la Secretaría de Educación Distrital asumir que el 30 % de los alumnos van perdiendo el año por la falta de compromiso de los estudiantes en los colegios o porque los llamados “nerds” están en vía de extinción, sin embargo no es así, la entidad sabe que la cifra es realmente alarmante y que hay que contrarrestarla de manera contundente.

Sí en buena parte, la responsabilidad no es de los alumnos, ¿sobre quién recae entonces? La respuesta básicamente, o que al menos recoge muchas de las causas de este problema es que la metodología que utilizan para enseñar sigue siendo, como hace muchos años, memorista y formal.

La mayoría de los colegios hacen que el alumno estudie para pasar un examen o una materia, convirtiéndolos en seres dependientes en un 100 % de la nota y no del conocimiento, lo que los hace pensar que lo importante es ganar y no aprender verdaderamente. Lo que pesa es que una institución educativa tenga la mayor calificación en los ICFES que demuestre que sus alumnos ganan, pero no que realmente saben.

Para lograrlo, el alumno se graba un día antes de la evaluación los contenidos y en el examen presiona un botón en su cabeza que hace que aparezca la información en orden, la copia, sale y en cuestión de dos días ya se le ha olvidado todo.

¿Qué pasaría entonces si los profesores cambian su forma de evaluar y dejan de peguntar de memoria y ponen a aplicar los conocimientos en un caso de análisis por ejemplo? El alumno no podría responder bien a este tipo de evaluaciones porque no se le ha enseñado a relacionar lo que se aprende con la cotidianeidad de la sociedad. El alumno promedio no sabe qué hacer con la información, no la sabe aplicar y mucho menos interpretar, además si le preguntan en un orden diferente al que él se aprendió, su mente está tan mecanizada que no es capaz de abstraer de todo lo que se memorizó que parte es la que necesita.

En este punto se pensaría entonces que hay una fuerte contradicción cuando decimos que el alumno tiene poca responsabilidad en todo esto pero, ¿cómo va a ser él el responsable, si no se le ha ensañado a analizar, a pensar?

El cambio pues del sistema educativo debe ser con los docentes, los padres de familia y por supuesto con la manera de enseñar, se debe poner a la educación en términos de análisis y de aplicación dejando atrás la frase que dice “la letra con sangre entra” y entender que lo importante no es que la letra entre sino que el alumno sepa entrar hasta el último rincón de ella.

lunes, 23 de agosto de 2010

EDUCACIÓN SUPERIOR PARA DISCAPACITADOS: ¿UNA UTOPÍA?

Ana Isabel Ochoa Uribe

Nacer con una discapacidad o adquirirla después de un accidente o una enfermedad implica múltiples trabajos y dificultades para quienes la padecen. Pero una vez lograda una adecuada rehabilitación, estas personas se enfrentan a otro gran problema: el acceso a la educación superior.

Pienso que una de las principales causas por las que se da este fenómeno es porque los centros educativos no cuentan con la infraestructura mínima que les permita a los discapacitados una adecuada movilidad, además muchos de ellos carecen de profesores, textos y materiales especializados que se adapten a las condiciones que necesitan estas personas para su capacitación.

Otra causa que padecen estas personas es que la sociedad se ha encargado de excluir de la vida profesional a los discapacitados, pues por muchos años se ha pensado que estas personas no son idóneas para aspirar a una educación superior. No obstante, en la vida universitaria se han visto valiosas experiencias que hacen que muchas de estas personas pueden lograr un buen desempeño laboral después de una capacitación a nivel superior, técnico o profesional.

En los últimos años, las diferentes universidades de la ciudad, han tomado más conciencia sobre este fenómeno, y es por esto que han implementado algunas medidas importantes para incluir en la educación superior a las personas con necesidades especiales, sin embargo es muy poca la población de discapacitados que realmente logra acceder a ésta.

Algunas universidades de la ciudad han mejorado sus recursos para la inclusión de discapacitados, creando textos con el método Braille para ciegos, capacitando profesores en lenguaje de señas para sordomudos y disponiendo de rampas, ascensores y pasarelas para estudiantes con problemas de locomoción .

Aunque es un buen comienzo no es la solución al entrevistar a algunos discapacitados de varias Instituciones educativas me dio cuenta que muchos de ellos se deben esforzar mucho para lograrlo, ellos aseguran que aunque en la actualidad hay más inclusión han podido estudiar, en gran parte, gracias a la solidaridad de los compañeros, profesores y vigilantes.

Pienso que todavía no se ha implementado una política que le exija a las universidades adecuar o crear metodologías apropiadas para discapacitados y aunque muchas de estas instituciones están empezando a hacerlo, esto no debe de ser por iniciativa propia de cada una sino por una ley o norma que los obligue.

lunes, 9 de agosto de 2010

PERIODISMO Y POLÍTICA

Ana Isabel Ochoa Uribe

El Periodismo y la Política son dos disciplinas necesarias para entender la problemática del mundo moderno; sin embargo para las últimas generaciones esta combinación no ha salido nada bien. Los temas políticos han perdido interés y credibilidad por parte de la mayoría de los jóvenes quienes prefieren dedicarse a otros saberes que a entender a fondo los hechos que se relacionan con los ya antes mencionados.

Pienso que este fenómeno se da por dos razones básicamente:

La primera de ellas es que la juventud actual no solo ve la Política como una utopía, como el no lugar o la ciudad que no existe sino que también la relacionan con la trampa, la intriga y la traición.

Hoy las personas han perdido la esperanza de encontrar a aquel gobernante perfecto que solucionará los problemas de la sociedad y han entendido que en la Política no hay principios sino intereses que hacen que todos los que la ejercen se debiliten ante la necesidad imperiosa del juego sucio.

En segundo lugar, los jóvenes descubren que el periodismo, o más bien los medios de comunicación, no trabajan objetivamente los acontecimientos políticos importantes del mundo sino que también tienen intereses particulares que los convierten, cada día más, en una disciplina sin principios.

Después de entender las razones por las que estas disciplinas han perdido su unión fundamental aparece un problema aún más grave: la pérdida de la opinión en la ciudadanía.

Este flagelo se da principalmente porque en la actualidad el periodismo es en muchas ocasiones el medio y el “pretexto” que utilizan los políticos para lograr su fin, al darse así esta relación entendemos que los medios nos muestran únicamente lo que el poder quiere que veamos, entendiendo poder como los dirigentes del país y del mundo. Al ser entonces la información sesgada y poco verídica, la opinión se pierde porque está únicamente se da cuando se muestran las dos caras de la moneda.

Un ejemplo claro de esto se da con el nombramiento del nuevo director del noticiero radial RCN. Se trata del ex vicepresidente de Colombia, Francisco Santos. Él y su familia son copropietarios del principal diario del país, El Tiempo; la empresa radial hace parte del Grupo Ardila Lulle la que patrocinó de manera importante la campaña del actual Presidente, quien hasta hace poco era también dueño del periódico y es primo del nuevo director del noticiero. Es claro entonces que aquí se da un serio conflicto de intereses.

Como ven, el problema es complejo y difícil de solucionar, por años las élites se han encargado de los tres poderes fundamentales de un Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) y en la actualidad, sin decirlo a la luz pública, se están encargando también del cuarto poder (los medios masivos de comunicación).

La política nos afecta a todos, querámoslo o no. Como comunicadores no podemos ignorar este hecho. Nuestra obligación es conciliar estas dos disciplinas de manera coherente, imparcial y lo más objetiva posible. Solo así se logrará recuperar la credibilidad en los medios y el interés en la política.

domingo, 1 de agosto de 2010



COLEGIO Y PRISIÓN: ¿SON DIFERENTES?


Ana Isabel Ochoa U



Si nos pusiéramos a hacer un paralelo entre dos instituciones, la educativa y la carcelaria, responderíamos algo así: un colegio es el lugar al que van los menores a adquirir conocimientos que los van a formar para la vida. Una prisión es el sitio al que llevan a los presos para que paguen por su delito y en algunas ocasiones (no creo que sea la colombiana), los reeduquen para volver a la vida civil.


Serían dos lugares que aparentemente muestran gran diferencia: el objetivo principal de uno es enseñar y el del otro es castigar. Pero si tenemos que decir cuáles objetos hay en un colegio y cuáles en una cárcel responderíamos que en la cárcel hay rejas, uniformes, timbres, patios en el centro de la edificación, horas fijas para descansar, para comer, entre otros. En un colegio por el “contrario” encontraríamos rejas, uniformes, timbres, patios en el centro de la edificación, horas fijas para descansar, para comer etc. Esta respuesta entonces, nos hace pensar que el objetivo principal de ambos es hacer a un grupos de personas diferentes, iguales.


En Colombia la educación parte del principio que la forma de enseñar debe ser uniforme, los mismos métodos y materias para todos sin tener en cuenta las habilidades y limitaciones de cada uno. Todo el tiempo le están recordando al estudiante que no puede hacer nada solo, que todavía no puede definir cuáles son sus gustos académicos y que mucho menos puede ser autónomo para decidir cuándo está preparado para realizar alguna prueba.


Esto muestra que los colegios subvaloran a los estudiantes, prohibiéndoles el propio desarrollo de la personalidad, la autonomía y la autoestima. Los asume también como seres que deben ser dirigidos siempre bajo la vigilancia y el temor al castigo, dejando así menos notoria la línea divisoria entre colegio y prisión.


Un ejemplo claro de esto es que a los estudiantes de décimo y undécimo de bachillerato todo el tiempo les están negando permisos, cohartando sus iniciativas, limitando sus aspiraciones, con la excusa de que “ustedes todavía no son grandes”. ¿Cómo es posible que un ser humano que no era capaz de tomar sus propias iniciativas, de un momento a otro (paso del bachillerato a la universidad) sea “puesto en libertad” para que ahora sí actúe por sí mismo?


La consecuencia de este esquema rígido en la educación, se evidencia en muchas ocasiones, en el comportamiento de estos estudiantes así formados, en la universidad. Quedan con rezagos del colegio, como estudiar solamente con las notas de clase, sólo lo que dice el profesor es válido, no tienen autonomía crítica ni moral para analizar un documento, no son capaces de afrontar de manera crítica este cambio


Es claro entonces que la prisión y el colegio en muchas ocasiones no cumplen con su verdadero objetivo principal, preparar al individuo para vivir en sociedad, comportándose de acuerdo a sus potencialidades y no seguir creyendo que todos son iguales en gustos y aspiraciones



sábado, 24 de julio de 2010



¿PARA QUÉ SIRVE LA NUEVA GRAMÁTICA?


Ana Isabel Ochoa Uribe


El mundo moderno está envuelto en una serie de elementos que lo hacen ser cada vez más actualizado; el desarrollo, los avances tecnológicos y de la comunicación son algunas de las muchas realidades que nos hacen vivir en una aldea global .Sin embargo hay un tema que no había emergido en este mundo fantástico de la evolución y que es, sin duda, el elemento principal de cohesión social entre los seres humanos: el lenguaje.


Pero dentro del lenguaje quisiera enfocarme en el tema impopular de la gramática española que ha sido quizás el que más sufrió de un estancamiento. Las nuevas generaciones no nos hemos preocupado por hablar, estructurar, unir y coordinar las palabras de la manera adecuada sino de la forma más facilista para hacernos entender, dejando de lado la normativa tradicional de la morfología, la sintaxis y la fonética las que en mi opinión, pretenden enseñar un español anticuado y cervantesco.


La antigua gramática era muy rígida en sus concepciones pues con un ánimo conservadurista de mantener las tradiciones en el lenguaje, nunca le dio valor de funcionalidad, permitiendo de esta manera que la lingüística1 se convirtiera en el objeto propio del idioma. Pero más allá de la falta de espontaneidad que le daba la gramática al lenguaje, hay un factor que ha influido de manera decisiva en el rechazo a esta ciencia por parte de las nuevas generaciones: el método rígido, monótono y poco atractivo como se enseña la misma en el sistema educativo actual.


Nunca entendí por qué mi profesora de español de octavo de bachillerato, ocupaba este cargo y decía tasi cuando era taxi, etcenario cuando era escenario y una serie de atropellos más. Eso sí, los estudiantes debíamos saber hacer a la perfección un esquema arbóreo de oraciones bimembres, coordinadas, subordinadas entre otras. Es apenas lógico que con semejante metodología no se logre un mínimo afecto al arte del buen hablar.


Para que las nuevas generaciones sepan hablar y escribir de la mejor manera posible, La Asociación de Academias de la Lengua quiso corregir este error y uniéndose con la lingüística, creó un Nueva Gramática más colectiva (entendieron que la Academia Española no era la única ni la más importante), más descriptiva que normativa (muestra cómo se habla el español actualmente), más panhispánica (se tiene en cuenta el volumen de hispanohablantes), más sintética (une la tradición con la novedad) y más práctica (tiene un lenguaje asequible y con ejemplos de la vida cotidiana, próximos).


Esta nueva herramienta, por las características ya citadas permitirá un uso más correcto del lenguaje por parte de todos sus usuarios, pero muy especialmente por aquellos que lo utilizan como materia prima en el desempeño de sus profesiones. Ya no hay entonces disculpa alguna para usar y difundir una nueva gramática que nos facilite una auténtica comunicación, independientemente de nuestra raza, país de origen, credo y costumbres. La tarea es entonces estudiarla y ponerla en práctica en el diario acontecer.


1. Estudio teórico del lenguaje que se ocupa de métodos de investigación y de cuestiones comunes a las diversas lenguas. (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=morfologia)

jueves, 4 de marzo de 2010

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA NIÑEZ?

Esas típicas frases de cajón, con un énfasis moralizante y cansón que a diario oímos especialmente de las personas adultas, no son algo diferente a la realidad que estamos viviendo en nuestra sociedad, pues cuando dicen:” los tiempos han cambiado mucho”, o “esta juventud de ahora”, me transporto inmediatamente al momento en que yo era niña y lo comparo con los niños que me rodean y puedo afirmar que sí, que los tiempos sí han cambiado muchísimo, pues me pregunto si realmente los niños siguen existiendo, o mejor dicho, casi que aseguro que los niños están en vía de extinción.

Casi que cuando nacen los niños actuales se les está entregando un tarjeta de algún banco para que ahorren, cuando antes era el tradicional marrano de cerámica que uno pintaba a su antojo y que esperaba años hasta que llegara ese maravilloso día de romperlo. Esa felicidad de contar las monedas y llevarlas a la tienda de la esquina a cambiarlas no se le puede negar a un niño.

O qué pensar del momento en el que uno impresionaba a los papás cuando la mamá gritaba ¿Qué hora es? Y uno con lentitud, tenía que ser preciso, respondía...las dos y siete; ahora, todo está dado. Los zapatos tienen cierre de velcro y los relojes son digitales.

Y la navidad, ese sí era el sueño esperado: todo el año se recogían tapas de gaseosa para hacer cascabeles, los instrumentos de verdad no importaban tanto, importaban más los que se habían realizado después del esfuerzo de todo un año, además en navidad se sentía el desespero más grande de llegar a la casa para ver todos los regalos que le había dejado el niño Dios.

Ya esta época no es la misma, los niños están en una constante presión de crecer, avanzar y adelantarse lo más rápido posible, pues la sociedad tiene afán de que esos niños lleguen a adaptarse y a producir, solo sirven los que llamas niños genios, que para mí no son otra cosa que niños a los que se les impuso lo que ellos debieron haber descubierto por sí solos, pues la imaginación y el encanto de descubrir que el agua moja, que las piedras no tienen vida, que los pájaros vuelan, se les niega al darles una crianza orientada hacia “lo útil, lo que sirva para la vida”.

Es triste ver cómo los adultos ayudamos a la eliminación de la niñez: cuando más nos gustan los niños es cuando dejan de serlo y se hacen iguales a nosotros; por eso desde que aprenden a hablar los estamos metiendo al complejo mundo de la adultez preguntándoles continuamente ¿qué van a hacer cuando sean grandes?

Los jardines infantiles cada día están más en la temible línea de desaparición, pues muchos padres creen que allá no se les enseña nada a sus hijos, que pagan para que los niños jueguen, y no se dan cuenta que este es el lugar en donde el niño desarrolla la capacidad de pensar, de dirigir la curiosidad, de encontrar respuestas a las miles de preguntas que ellos tienen que son la base para en un futuro, en su debido momento, aprendan a escribir, leer sumar, restar entre otros.

Prefieren matricularlos desde los 4 años a un colegio donde los reciben con un abecedario, unas tablas de multiplicar y donde les muestran que la economía del mundo se rige por el capitalismo, que sin preservativos ni pio, que la política cuenta con varios partidos, que el cantante de moda es Juanes, y que el reggaetón es lo que marca la parada.

¿A dónde vamos con tanta prisa?, ¿que osamos exigirles más a nuestros niños? En una vida que dura aproximadamente 80 años ¿no habrá tiempo para que los pequeños exploren el mundo ellos solitos a su modo y a su ritmo? Si convertimos a nuestros niños en intelectuales autómatas ¿qué habremos conseguido? Dificultades, disgustos… Pues, cuando forzamos a nuestros niños, para que se adapten rápidamente, cuando les organizamos sus vidas de forma que no tienen un momento para la contemplación interior, disminuimos las posibilidades del genuino pensamiento y crecimiento individual.

.Pareciera pues como si hubiera una conspiración contra la niñez. Todo se enfoca a que los niños dejen de serlo lo más pronto posible, actuando así en contravía de la naturaleza. Con ello estamos formando niños a los que ya nada los deslumbra, todo lo tienen hecho y por esta misma razón, caen fácilmente en la desmotivación, en la falta de incentivos:” Al criar una niñez sin infancia, estamos formando adultos sin identidad”.

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"YO NO SABÍA QUE ERA MILLONARIO"

“Quiubo Ana Isabel, apure el paso pues mujer que nos está cogiendo el día para llegar a La Valeria a visitar a las familias y son muchas”, me dijo José Gabriel Ochoa antes de emprender el viaje que nos llevaría a La vereda La Valeria del Municipio de Caldas, Antioquia.

Llevábamos 10 minutos rodeados de hermosos verdes, de casas de cemento, la mayoría de dos plantas, de gente de clase media y en algunos casos alta, y ahora a nuestro alrededor solo había grises acompañados de casas de madera, plástico, y en el mejor de los casos con uno que otro ladrillo. Habíamos pasado de la abundancia de la Plaza de Mercado a las hoyas vacías de la parte Alta de la Valeria.

Su voz sonaba fuerte, como la de un hombre nacido en las montañas. Sin embargo, la entonación enérgica de la misma se perdía en un rostro dulce y en una mirada cálida, enternecedora. Este es un hombre obeso de poca estatura. Es calvo y su cara deja ver algunas arrugas que lo aproximan a los 70 años.

Para él, el hambre no da espera y fue por eso que decidió implementar un servicio efectivo para repartir mercados cada 15 días a las familias de escasos recursos. La venta de empanadas, tamales, boletas, y las donaciones de personas solidarias, financian mensualmente los 7 millones y medio de pesos que necesita este hombre para cumplir con su trabajo.

Sin embargo su buena intención se ve opacada por las mentes malintencionadas que se alimentan del engaño para sacar provecho de la labor que realiza. Por eso, él mismo se ideó una forma para controlar, en la medida de lo posible, la repartición de las ayudas.

Evalúa la solicitud y prepara las visitas al lugar. No es un hombre que se meta en las casas a abrir las hoyas y a mirar los armarios, cuando los hay. José Gabriel Ochoa revisa la situación general de las familias que vistas y de su situación, según el nivel del SISBEN en el que están. Tampoco es un hombre de caridades de semáforo.

Con la plata que recoge de los pagos de los mercados, Virginia Correa, su esposa, mantiene un ropero que creó ella en la Central Católica para tener ropa usada en buen estado y así vendérsela a las personas necesitadas.

Parecen recordar el día ya lejano en el que vieron, junto a una de las antiguas vías del Ferrocarril de Antioquia una casa que caía, el llanto de una señora con las pocas cosas que le habían quedado, mientras ellos, José Gabriel y Virginia, iban pensando en un viejo sueño: conocer al mar con toda la familia.

Para ellos esto fue una señal divina que pretendía demostrarles, un vez más, que lo tenían todo y que debían darle un poco, de ese todo a los más necesitados. Por eso, al ver aquella casa casi a punto de caer, decidieron dejar de lado el viaje a conocer el mar y le construyeron una nueva casa a la señora. “Yo no sabía que era millonario” decía este hombre mientras sus ojos empezaban a brillar de alegría evocando este momento.

Una puerta de madera se abría para mostrarnos el interior de una vivienda humilde. Las paredes pintadas de varios colores recorrían los pocos metros cuadrados que entre cubrían dos colchones viejos, un fogón eléctrico, una mesa de madera roída y un pequeño sanitario con una cortina encima.

“Cuando yo empecé, llegaba a mi casa y buscaba lo que me sobraba para salir a regalárselo a la gente de la calle. Había días que me encontraba con personas que llevaban dos días sin comer. Yo no regalo todo lo que tengo porque Virginia no me deja y es la que hace que yo haga una línea divisoria entre mi oficio y mi casa”

Su esposa me miró con una sonrisa delatadora asegurándome que si ella no existiera serían ellos los que necesitarían ayuda de La Central Católica para poder subsistir.

“Yo no soy capaz de recibir plata por lo que hago, afortunadamente cuento con una pensión que me sirve para poder comprar lo necesario, mis hijos están bien colocados y mi familia no tiene de que quejarse” aseguró este hombre cuando la palabra dinero se entrometió en la conversación.

Despidiéndonos de La Valeria, la cara de José Gabriel Ochoa manifestaba la satisfacción del deber cumplido, y tratando de darme una lección de vida me decía: “Yo le digo a los jóvenes que valoraren todo lo que tienen, principalmente los esfuerzos tan grandes que hacen los papás por darles una vida mejor. Cada quien tiene sus propias necesidades, pero hay que dejar de exigir cosas que en realidad no se necesitan”.

Cuando habíamos terminado el recorrido por La Valeria, volvíamos a cambiar de mundos, ya nuestro alrededor no era gris. Las personas ya no reconocían José Gabriel Ochoa, y de nuevo ante nuestras miradas aparecieron casas de dos pisos, niños que montaban en bicicletas y lujos que hacía unos minutos sólo veíamos en pedazos de periódicos que cubrían una que otra ventana.


MIRADAS INOCENTES DENTRO DE UN VAGÓN DEL METRO CABLE

El guía.

Una tarde, en la estación del metro de San Javier, se montó en una de las cabinas del Metro Cable, Walter de Jesús Puerta, en compañía de cuatro amigos, su cara reflejaba su corta edad pero al mismo tiempo dejaba ver a un niño experimentado, sí, él no era un niño normal para su edad, su forma de hablar y de expresarse dejaban ver cada una de las calles que seguramente él había recorrido.

Se dirigía hacia, lo que durante un año ha sido su casa, una fundación infantil de narcóticos anónimos en donde recogen a niños, que como Walter de Jesús, se encontraban en las calles consumiendo drogas y en algunos casos vendiéndolas.

La escarapela que llevaba sobre su cuello decía en letra grande y colorida la palabra guía del grupo A, lo que significaba que él con apenas 14 años era responsable de un grupo de hombrecitos que habían salido por algunas horas de su actual hogar para asistir a una cita odontológica en el otro lado de la ciudad.

Durante el recorrido hacia la Aurora, última estación del Metro Cable de Occidente, un niño de los que estaba a cargo de Walter de Jesús, dejó salir de su boca unas palabras reveladoras, propias de la inocencia de una persona de su edad. Él decía algo como: gracias guía por no dejarme des alcantarillar otra vez en el mundo de la marihuana y traerme de vuelta a la casa.

Walter con una alegría única le sonrió, dejando ver el sus dientes blancos y la felicidad que lo acompañaba por haber regresado con todos sus amigos sanos y salvos al lugar donde le habían devuelto las ganas de vivir.

A pocos días de dejar la Fundación Walter asegura que él solamente es guía de su propia vida, que al momento de salir quiere seguir siendo lo que logró en su rehabilitación: “acompañante del grupo A”, pues él quiere enseñarle a todos los niños que están como en algún momento estuvo él, que la calle sólo es la vivienda para los pájaros, los árboles, los edificios y las casas y que el lugar de ellos en la vida es estudiar y poder recuperar lo que algún día se les perdió, la niñez.

Walter de Jesús como muchos niños que han pasado por los corredores de la fundación, salen con la esperanza de no volver a caer en el tenebroso mundo del delirio, de la sed, del hambre, de la risa incontrolable y de la ansiedad profunda que provoca la marihuana, pero para lograrlo ellos son consientes que deben vivir el día a día aplicando el método de hoy no fumo pero mañana sí, para que al día siguiente lo repitan y así sucesivamente hasta que sus cuerpecitos los vuelvan a aceptar como lo que son: niños.


UN MUNDO DE OLORES Y SABORES




Son las 5 y 40 de la mañana y desde el taxi que me lleva hacia la Placita de Flórez en el centro de Medellín puedo ver algunos rayos de sol que se asoman tímidamente entre las montañas, puedo sentir también el aire fresco que entra por las ventanas y que trae consigo un olor a limpio. La ciudad está vacía y todavía está temprano para despertar la vida desordenada que caracteriza el lugar.

Cuando llego a mi destino inmediatamente mi pensamiento se transporta a mi niñez, el olor a papas y a flores de la entrada de la plaza me recuerda cuando me montaba en el tractor de la finca y me sentaba encima de las papas que se habían recogido en las cosechas de La Unión.

El olor de las flores me hacen recordar el juego típico de las margaritas en el que uno les quita sus pétalos y va repitiendo con el sonido del viento y del agua me quiere, no me quiere.

Después de haber realizado un paseo ligero sobre mis recuerdos decido entrar a al primer piso del recinto, allí encuentro personas trabajadoras y madrugadoras que con su buena atención pretenden hacer su primera venta del día: el nombre de dios. A la orden, a la orden, vea le tengo el banano, la manzana, la papayuela, las uvas, las uchuvas, frases como estas son las que utilizan los vendedores para lograr su objetivo principal.

Aunque la gente del primer nivel se esmera por hacerme sentir bien, mi nariz está confundida, el olor es indescriptible y ella no logra percibir si le huele a carne, a leche a frutas o a verduras. Sin embargo está segura que el lugar en el que se encuentra es una plaza de mercado y es en ese momento en donde empieza a husmear cada división del lugar para ayudarle a mi boca a decidir lo que podría degustar, a pesar del esfuerzo el intento fue en vano.

Álvaro Vallejo, dueño de la Legumbrería el Descanso, como buen vendedor sabe reconocer el olor individual de cada fruta y verdura, conoce perfectamente el olor a carne y a sangre del primer piso; el olor a hierbas esotéricas y a frutas del segundo y el olor a huerta, a finca y a verduras del sótano; sin embargo es consciente que con todos los años que lleva trabajando allá el olfato se le ha acostumbrado y muchos días deja de lado los olores específicos para sentir el olor a nada que lo aburre de la plaza.

También asegura que el mejor piso de la Placita es el segundo y dice con mucha confianza que su local es el más limpio y el de los productos más frescos. Para mi nariz también este era el lugar más agradable de la plaza, allí dejó que mi boca probara unas uchuvas ácidas y un banano dulzón.

Esto es una confusión circular, sin principio ni final y aunque Álvaro garantiza que cada nivel tiene un olor específico, mi nariz dice que el resultado es propio de una mezcla de alimentos disparejos que se unen para allanar un espacio particular de la ciudad.

Pero a pesar de lo que dice mi nariz, mi corazón asegura que este es un lugar lleno de emprendimiento y de personas que aman lo que hacen, por eso reconoce que esta es un plaza diferente a las demás, pues tiene su sello personal que se plasma en el sabor de las frutas, en la sonrisa mañanera de los trabajadores y en el colorido de las flores.



lunes, 15 de febrero de 2010

LO QUE PUEDE HACER UN “BURRO” PERSEVERANTE

En un país tan ambiguo como Colombia las buenas noticias son cada vez más escasas, y no es porque no existan, sino que hay que buscarlas una y otra vez en el desaliento penetrante de la sociedad que nos acostumbró a vivir en la negatividad de la vida olvidándonos de quienes somos realmente.

Pero debajo de esa constante todavía hay personas que están ahí para recordarnos lo valiosos, encantadores y buenos que podemos ser. El personaje de esta historia es un ejemplo claro de esto, pues tan sólo a sus 9 años de edad, por su amor a los balones y quizás a las piscinas, ingresó en el mundo del waterpolo para volverse uno de los jugadores más importantes de este deporte a nivel mundial.

Él es Alejandro Idárraga Gaviria, nació en Medellín Antioquia hace 24 años y hace 5 juega en Barcelona para la segunda liga más importante del waterpolo a nivel mundial. Sus amigos le dicen burro, apodo que encaja con su terquedad para lograr lo que se propone.

Para él no ha sido fácil llegar allí, asegura que en su ciudad natal el waterpolo es un deporte que se encuentra desplazado por el fútbol y que no cuenta con grandes patrocinadores; sin embargo él nunca se rindió y gracias a su perseverancia y a su sencillez logró llegar al lugar que algún día se propuso.

Considera que está ahí gracias al amor que siente por las piscinas, pues estás no sólo son su lugar de trabajo, sino que también son las que le brinda la paz y la tranquilidad que necesita para soportar el sacrificio de vivir alejado de su familia, de sus amigos y de su ciudad.

Quizás el momento más importante en su carrera, o tal vez el más decisivo, se dio en el 2005 cuando quedó como el mejor jugador de waterpolo de Sur América, triunfo que le logró en los Suramericanos de ese año, después de haber regresado de entrenar en el Club Botafogo de Brasil.

Cuando terminó su estadía en Brasil, a Alejandro se le cumplió su sueño, fue en ese momento cuando un club español de segunda división se interesó en él. Desde ese entonces se levanta todos los días a las 11 de la mañana y camina dos largas cuadras de su casa a su al trabajo, allí entrena, almuerza, le da clases de waterpolo a un grupo de niños, se va a su casa, hace algo de comer y se acuesta a dormir.

Aunque dice que sus días son monótonos se encuentra feliz con lo que hace y orgulloso de él mismo por haber llegado allá, sin embrago no tiene muy claro su futuro profesional, no sabe si va a seguir jugando o si va a ser entrenador, sólo sabe que quiere volver algún día a Medellín y que sueña con construir una familia.

Pues Alejandro lo ha hecho muy bien, y el reconocimiento que tiene en la actualidad se lo ha ganado por el emprenderismo constante que ha demostrado tener desde pequeño.

Su ejemplo nos sirve para reiterar que los sueños sí son posibles y se logran con esfuerzos; que la mayoría de colombianos somos como él y no como las personas que nos matan y nos secuestran; y que nuestra razón de ser está escondida debajo del desaliento gigante que nos ciega a diario, pero que gracias a personas como él, entendemos una vez más que Colombia está llena de talento y de historias felices que muestran lo que verdaderamente somos.