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lunes, 18 de octubre de 2010

Se sacó un diez Sebastián Piñera

Ana Isabel Ochoa Uribe




Fotografía tomada de: www.google.com


Después de dos meses en cautiverio en lo más profundo de la tierra (a 622 metros) fueron rescatados con vida los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados en la Mina San José el 5 de agosto del presente año y que sobrevivieron gracias a la unión de todo un país y a la cooperación del mundo entero.


Cuando se conoció que después de 18 días del derrumbe de la mina chilena los 33 mineros se encontraban con vida, Chile no descansó ni un minuto para buscar la manera perfecta de traerlos de nuevo a la civilización. La Nasa, las fuerzas armadas de muchos países, la ingeniería, la mano de obra de miles de rescatistas, la sicología etc, fueron algunas de las herramientas que hicieron posible la perfección de La Operación Fénix que devolvió a la tierra a estas personas.


Sin embargo ninguno de estos organismos hubiera funcionado bien sin la unión, el buen trabajo en equipo y el excelente mandato del Presidente chileno, Sebastián Piñera, quien una vez más le demostró al mundo entero, y sobre todo a Latinoamérica, que Chile es un país ejemplo.


Sin importar el color de piel de los mineros, sus ideologías políticas, sus relaciones con el Estado, sus religiones, sus países de origen y muchas cosas más, Piñera desde un comienzo sólo tenían dos objetivos claros: sacarlos a todos con vida en el menor tiempo posible y hacerles mejor su estadía en el fondo de la tierra.


Fue entonces desde el 5 de agosto que el mundo entero reconoció al mandatario chileno no sólo como un buen gobernante; preocupado, angustiado y al frente de los problemas de su país, sino como un verdadero Ser Humano que asumió el accidente de la mina San José como si le hubiese pasado a él mismo o a alguno de su familia.


Y eso precisamente fue lo que el mundo entero presenció (1000 millones de personas) el martes 12 de octubre, cuando con júbilo y esperanza, un hombre de chaqueta roja informal, de casco blanco, pantalón negro, casi uniformado como cualquiera de los rescatistas, apareció ante las cámaras con la única esperanza de ver, en la superficie de la tierra, a cada uno de los 33 mineros con vida, con buena salud y con sus familias.


Piñera se apropio del rescate, no por aparecer ante las cámaras globales durante 22 horas, ni tampoco para aumentar su popularidad y mucho menos para demostrar que sin él esto no habría sido posible sino para abrazar a cada uno de los mineros, felicitarlos y agradecerles por haberle enseñado está lección de vida.


Sin lugar a dudas, la mayor enseñanza que nos deja está hazaña es que el precio de una vida está por encima de intereses económicos o ideológicos, el mundo entero se congratuló por el retorno a la vida de seres humanos sin escatimar esfuerzos ni recursos para lograrlo.


domingo, 10 de octubre de 2010

“Olvídense de cualquier acuerdo”

El pasado 30 de septiembre el gobierno de Ecuador se enfrentó con una sublevación de unidades policiales debido al veto presidencial que se le dio a la ley de servicios públicos, la cual elimina ciertos beneficios a los militares como las condecoraciones y bonificaciones.

Ante esto los policías y militares de tropa intentaron hacer un supuesto golpe de Estado al gobierno de Correa que no fue efectivo debido a que la Cúpula Militar (Comandante de las Fuerzas Armadas, Comandante de la Policía, Comandante del Ejército, Comandante de la Fuerza Aérea y el Comandante de la Marina) estaban a favor del Presidente ecuatoriano. Ante tales acontecimientos, el vecino país se declaró en Estado de Expeción.

Al ser víctima de estos ataques Correa se igualó con la actitud que tomó frente a los sublevados y salió a enfrentarlos gritándoles frases como: “si me quieren matar, mátenme” y “olvídense de cualquier acuerdo o cualquier diálogo”. ¿Es prudente que un Jefe de Estado, reaccione de esta manera?

En primer lugar es necesario entender que el líder de un país, al ser ejemplo, genera con sus actitudes un impacto directo en la forma de ver los acontecimientos de los civiles.

En segundo lugar, la figura de Presidente emana rectitud, respeto y sobretodo diplomacia, en momentos de caos es mejor guardar la calma y tratar de solucionar con altura un hecho que nada tiene de diplomático, teniendo presente que nunca se debe responder con la misma moneda.

Todo lo contrario fue lo que el mundo entero vio en los diferentes medios de comunicación, cuando Rafael Correa, mandatario del vecino país, halo con fuerza su corbata y con su cara ruborizada gritaba a todos los presentes.

Ecuador entró en caos al no contar con el buen orden público que debe garantizar la Policia. Institución que no solo rompió con la obligación de proteger a su jefe máximo (el Presidente), sino que además lo atacó directamente con violencia y malos tratos.

Esta respuesta no es de extrañarse si analizamos las actitudes que han tomado recientemente los diferentes líderes de América Latina. El tinte novelesco y melodramático se roba la atención de las cámaras volviendo asuntos políticos en asuntos netamente mediáticos.

Todo lo anterior demuestra una vez más que en muchas ocasiones (no necesariamente en la de Correa) los líderes políticos hacen que los lentes de las cámaras centren su atención en hechos que "se roban" la verdadera agenda pública dejando a un lado asuntos realmente importantes que son los que permiten solucionar adecuadamente los problemas, desde su base, y que si se hbalan a la luz pública , o se muestran más de la cuenta, perjudican la popularidad y credibilidad de los líderes de este subcontinente.