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lunes, 23 de agosto de 2010

EDUCACIÓN SUPERIOR PARA DISCAPACITADOS: ¿UNA UTOPÍA?

Ana Isabel Ochoa Uribe

Nacer con una discapacidad o adquirirla después de un accidente o una enfermedad implica múltiples trabajos y dificultades para quienes la padecen. Pero una vez lograda una adecuada rehabilitación, estas personas se enfrentan a otro gran problema: el acceso a la educación superior.

Pienso que una de las principales causas por las que se da este fenómeno es porque los centros educativos no cuentan con la infraestructura mínima que les permita a los discapacitados una adecuada movilidad, además muchos de ellos carecen de profesores, textos y materiales especializados que se adapten a las condiciones que necesitan estas personas para su capacitación.

Otra causa que padecen estas personas es que la sociedad se ha encargado de excluir de la vida profesional a los discapacitados, pues por muchos años se ha pensado que estas personas no son idóneas para aspirar a una educación superior. No obstante, en la vida universitaria se han visto valiosas experiencias que hacen que muchas de estas personas pueden lograr un buen desempeño laboral después de una capacitación a nivel superior, técnico o profesional.

En los últimos años, las diferentes universidades de la ciudad, han tomado más conciencia sobre este fenómeno, y es por esto que han implementado algunas medidas importantes para incluir en la educación superior a las personas con necesidades especiales, sin embargo es muy poca la población de discapacitados que realmente logra acceder a ésta.

Algunas universidades de la ciudad han mejorado sus recursos para la inclusión de discapacitados, creando textos con el método Braille para ciegos, capacitando profesores en lenguaje de señas para sordomudos y disponiendo de rampas, ascensores y pasarelas para estudiantes con problemas de locomoción .

Aunque es un buen comienzo no es la solución al entrevistar a algunos discapacitados de varias Instituciones educativas me dio cuenta que muchos de ellos se deben esforzar mucho para lograrlo, ellos aseguran que aunque en la actualidad hay más inclusión han podido estudiar, en gran parte, gracias a la solidaridad de los compañeros, profesores y vigilantes.

Pienso que todavía no se ha implementado una política que le exija a las universidades adecuar o crear metodologías apropiadas para discapacitados y aunque muchas de estas instituciones están empezando a hacerlo, esto no debe de ser por iniciativa propia de cada una sino por una ley o norma que los obligue.

lunes, 9 de agosto de 2010

PERIODISMO Y POLÍTICA

Ana Isabel Ochoa Uribe

El Periodismo y la Política son dos disciplinas necesarias para entender la problemática del mundo moderno; sin embargo para las últimas generaciones esta combinación no ha salido nada bien. Los temas políticos han perdido interés y credibilidad por parte de la mayoría de los jóvenes quienes prefieren dedicarse a otros saberes que a entender a fondo los hechos que se relacionan con los ya antes mencionados.

Pienso que este fenómeno se da por dos razones básicamente:

La primera de ellas es que la juventud actual no solo ve la Política como una utopía, como el no lugar o la ciudad que no existe sino que también la relacionan con la trampa, la intriga y la traición.

Hoy las personas han perdido la esperanza de encontrar a aquel gobernante perfecto que solucionará los problemas de la sociedad y han entendido que en la Política no hay principios sino intereses que hacen que todos los que la ejercen se debiliten ante la necesidad imperiosa del juego sucio.

En segundo lugar, los jóvenes descubren que el periodismo, o más bien los medios de comunicación, no trabajan objetivamente los acontecimientos políticos importantes del mundo sino que también tienen intereses particulares que los convierten, cada día más, en una disciplina sin principios.

Después de entender las razones por las que estas disciplinas han perdido su unión fundamental aparece un problema aún más grave: la pérdida de la opinión en la ciudadanía.

Este flagelo se da principalmente porque en la actualidad el periodismo es en muchas ocasiones el medio y el “pretexto” que utilizan los políticos para lograr su fin, al darse así esta relación entendemos que los medios nos muestran únicamente lo que el poder quiere que veamos, entendiendo poder como los dirigentes del país y del mundo. Al ser entonces la información sesgada y poco verídica, la opinión se pierde porque está únicamente se da cuando se muestran las dos caras de la moneda.

Un ejemplo claro de esto se da con el nombramiento del nuevo director del noticiero radial RCN. Se trata del ex vicepresidente de Colombia, Francisco Santos. Él y su familia son copropietarios del principal diario del país, El Tiempo; la empresa radial hace parte del Grupo Ardila Lulle la que patrocinó de manera importante la campaña del actual Presidente, quien hasta hace poco era también dueño del periódico y es primo del nuevo director del noticiero. Es claro entonces que aquí se da un serio conflicto de intereses.

Como ven, el problema es complejo y difícil de solucionar, por años las élites se han encargado de los tres poderes fundamentales de un Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) y en la actualidad, sin decirlo a la luz pública, se están encargando también del cuarto poder (los medios masivos de comunicación).

La política nos afecta a todos, querámoslo o no. Como comunicadores no podemos ignorar este hecho. Nuestra obligación es conciliar estas dos disciplinas de manera coherente, imparcial y lo más objetiva posible. Solo así se logrará recuperar la credibilidad en los medios y el interés en la política.

domingo, 1 de agosto de 2010



COLEGIO Y PRISIÓN: ¿SON DIFERENTES?


Ana Isabel Ochoa U



Si nos pusiéramos a hacer un paralelo entre dos instituciones, la educativa y la carcelaria, responderíamos algo así: un colegio es el lugar al que van los menores a adquirir conocimientos que los van a formar para la vida. Una prisión es el sitio al que llevan a los presos para que paguen por su delito y en algunas ocasiones (no creo que sea la colombiana), los reeduquen para volver a la vida civil.


Serían dos lugares que aparentemente muestran gran diferencia: el objetivo principal de uno es enseñar y el del otro es castigar. Pero si tenemos que decir cuáles objetos hay en un colegio y cuáles en una cárcel responderíamos que en la cárcel hay rejas, uniformes, timbres, patios en el centro de la edificación, horas fijas para descansar, para comer, entre otros. En un colegio por el “contrario” encontraríamos rejas, uniformes, timbres, patios en el centro de la edificación, horas fijas para descansar, para comer etc. Esta respuesta entonces, nos hace pensar que el objetivo principal de ambos es hacer a un grupos de personas diferentes, iguales.


En Colombia la educación parte del principio que la forma de enseñar debe ser uniforme, los mismos métodos y materias para todos sin tener en cuenta las habilidades y limitaciones de cada uno. Todo el tiempo le están recordando al estudiante que no puede hacer nada solo, que todavía no puede definir cuáles son sus gustos académicos y que mucho menos puede ser autónomo para decidir cuándo está preparado para realizar alguna prueba.


Esto muestra que los colegios subvaloran a los estudiantes, prohibiéndoles el propio desarrollo de la personalidad, la autonomía y la autoestima. Los asume también como seres que deben ser dirigidos siempre bajo la vigilancia y el temor al castigo, dejando así menos notoria la línea divisoria entre colegio y prisión.


Un ejemplo claro de esto es que a los estudiantes de décimo y undécimo de bachillerato todo el tiempo les están negando permisos, cohartando sus iniciativas, limitando sus aspiraciones, con la excusa de que “ustedes todavía no son grandes”. ¿Cómo es posible que un ser humano que no era capaz de tomar sus propias iniciativas, de un momento a otro (paso del bachillerato a la universidad) sea “puesto en libertad” para que ahora sí actúe por sí mismo?


La consecuencia de este esquema rígido en la educación, se evidencia en muchas ocasiones, en el comportamiento de estos estudiantes así formados, en la universidad. Quedan con rezagos del colegio, como estudiar solamente con las notas de clase, sólo lo que dice el profesor es válido, no tienen autonomía crítica ni moral para analizar un documento, no son capaces de afrontar de manera crítica este cambio


Es claro entonces que la prisión y el colegio en muchas ocasiones no cumplen con su verdadero objetivo principal, preparar al individuo para vivir en sociedad, comportándose de acuerdo a sus potencialidades y no seguir creyendo que todos son iguales en gustos y aspiraciones