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sábado, 18 de septiembre de 2010

La lectura: ¿un hábito en nuestra sociedad?

Ana Isabel Ochoa Uribe

Una vez más la Fiesta del Libro se roba la atención de los ciudadanos que buscan salir de la cotidianeidad por medio de la lectura. A simple vista se puede ver su ocupación es alta, lo que haría pensar que está es una ciudad lectora.

Sin embargo según el DANE en Colombia se leen de uno a dos libros al año, en promedio por persona. Cifra alarmante teniendo en cuenta que este es un país, que le apuesta a la difusión de la lectura con Festivales del Libro, construcción de bibliotecas, programas literarios entre otros.

Al preguntarme: ¿Leemos o no leemos en Colombia? debo ser sincera y responder que no. Aunque se hacen buenos intentos por adentrar a sus habitantes en el maravilloso mundo de la Literatura, no son los suficientes para mostrar esta actividad como un verdadero placer y no como una obligación.

Para exponer mi tesis me gustaría dar algunos argumentos que en lo personal pienso son los causantes de que en un país como Colombia, lleno de talentos literarios y hasta merecedor de un Nobel, las personas le huyen a la lectura.

En primer lugar pienso que la Escuela, no especificándola en preescolar, básica primaria, bachillerato o estudios superiores, sino entendiéndola como estamento está fallando fuertemente en el plan de lectura. Desde que un niño aprende a leer se le imponen, de manera obligatoria, una cantidad de libros con los que debe realizar varias tareas para una fecha determinada, mostrándoles así esta actividad como una carga.

Pienso que el Sistema Educativo entonces crea una aversión hacia la lectura porque no enseña a leer a sus estudiantes desde lo que es el libro, no les muestra que este los lleva a un mundo en el que todo es posible, sino que por el contrario hace que la entiendan como algo “importante” para simplemente conseguir una buena nota.

Lo anterior convierte entonces a algunos jóvenes en “analfabetas funcionales” que saben desde luego juntar palabras, pero que no comprenden a fondo lo que significa la unión de estas, pues no le encuentran gusto a los que están leyendo sino que con tal de cumplir con lo pactado, sin lograr una verdadera comprensión lectora, leen de cualquier manera, y no se interesaran por lo que hay detrás de esas letras.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en la Escuela, los padres de familia también tienen mucho que ver con el poco interés que demuestran los jóvenes con la Literatura. Es más la verdadera falla se da desde el mismo hogar.

La pre lectura, o la lectura en voz alta para niños, hace parte fundamental para la formación y la crianza de un ser humano. Es ésta metodología la que introduce al menor al mundo de los libros, le permite desarrollar su capacidad imaginativa y creativa y además le ayuda a formar el hábito de la lectura, mostrándole antes de que él lea por si mismo que es un verdadero gusto.

En nuestra sociedad no se está viendo esto, muchos padres no les leen a sus hijos y en muchas familias no se vive en un ambiente literario, todo esto impide desde el principio que se cree el hábito de lectura necesario para que el individuo lea de manera natural, tal como lo hace cuando se baña, cuando se alimenta o cuando se viste.

Un hábito se adquiere por la repetición continua de una misma acción, para que el niño adquiera uno debe tener modelos a imitar y sin en los hogares no leen, y además de eso no existen libros o estos se encuentran sacralizados, es decir, ubicados en vitrinas bajo llave “porque el niño lo puede dañar” él nunca adquirirá este hábito o por lo menos no, de manera positiva.

Entonces si el primer contacto con el libro lo adquiere el niño a través de la escuela este se convierte inmediatamente en algo monótono, desagradable e impuesto que lo aleja cada vez más de formar dicho hábito.

Por otro lado, tenemos al Estado como tercer responsable de la poca capacidad lectora en Colombia. Como lo mencioné anteriormente este ha hecho algunos esfuerzos por mejorar pero sin embargo da soluciones cortoplacistas que no solucionan el problema de raíz. ¿De qué sirve hacer Parques Bibliotecas, Fiestas, festivales y ferias del libro, etc. si algunos de los funcionarios de la lectura como profesores y bibliotecólogos, no son lectores y no difunden ni conocen la Literatura?.

Es claro entonces que se han logrado avances pero aún falta mucho por hacer, es necesario que la lectura haga parte de la vida cotidiana en todos los hogares para lograr así superar barreras y sobre todo, la inequidad existente El conocimiento da poder y nuevas oportunidades y si no leemos, ¿cómo lo vamos a adquirir?.

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jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Funciona ser memorista y formal?

Ana Isabel Ochoa U.

En la actualidad se está presentando un problema grave con los colegios oficiales de la capital, problema que a mi manera de ver no sólo se repite en las demás ciudades del país sino que pone en tela de juicio al sistema educativo.

Sería fácil para la Secretaría de Educación Distrital asumir que el 30 % de los alumnos van perdiendo el año por la falta de compromiso de los estudiantes en los colegios o porque los llamados “nerds” están en vía de extinción, sin embargo no es así, la entidad sabe que la cifra es realmente alarmante y que hay que contrarrestarla de manera contundente.

Sí en buena parte, la responsabilidad no es de los alumnos, ¿sobre quién recae entonces? La respuesta básicamente, o que al menos recoge muchas de las causas de este problema es que la metodología que utilizan para enseñar sigue siendo, como hace muchos años, memorista y formal.

La mayoría de los colegios hacen que el alumno estudie para pasar un examen o una materia, convirtiéndolos en seres dependientes en un 100 % de la nota y no del conocimiento, lo que los hace pensar que lo importante es ganar y no aprender verdaderamente. Lo que pesa es que una institución educativa tenga la mayor calificación en los ICFES que demuestre que sus alumnos ganan, pero no que realmente saben.

Para lograrlo, el alumno se graba un día antes de la evaluación los contenidos y en el examen presiona un botón en su cabeza que hace que aparezca la información en orden, la copia, sale y en cuestión de dos días ya se le ha olvidado todo.

¿Qué pasaría entonces si los profesores cambian su forma de evaluar y dejan de peguntar de memoria y ponen a aplicar los conocimientos en un caso de análisis por ejemplo? El alumno no podría responder bien a este tipo de evaluaciones porque no se le ha enseñado a relacionar lo que se aprende con la cotidianeidad de la sociedad. El alumno promedio no sabe qué hacer con la información, no la sabe aplicar y mucho menos interpretar, además si le preguntan en un orden diferente al que él se aprendió, su mente está tan mecanizada que no es capaz de abstraer de todo lo que se memorizó que parte es la que necesita.

En este punto se pensaría entonces que hay una fuerte contradicción cuando decimos que el alumno tiene poca responsabilidad en todo esto pero, ¿cómo va a ser él el responsable, si no se le ha ensañado a analizar, a pensar?

El cambio pues del sistema educativo debe ser con los docentes, los padres de familia y por supuesto con la manera de enseñar, se debe poner a la educación en términos de análisis y de aplicación dejando atrás la frase que dice “la letra con sangre entra” y entender que lo importante no es que la letra entre sino que el alumno sepa entrar hasta el último rincón de ella.