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lunes, 9 de agosto de 2010

PERIODISMO Y POLÍTICA

Ana Isabel Ochoa Uribe

El Periodismo y la Política son dos disciplinas necesarias para entender la problemática del mundo moderno; sin embargo para las últimas generaciones esta combinación no ha salido nada bien. Los temas políticos han perdido interés y credibilidad por parte de la mayoría de los jóvenes quienes prefieren dedicarse a otros saberes que a entender a fondo los hechos que se relacionan con los ya antes mencionados.

Pienso que este fenómeno se da por dos razones básicamente:

La primera de ellas es que la juventud actual no solo ve la Política como una utopía, como el no lugar o la ciudad que no existe sino que también la relacionan con la trampa, la intriga y la traición.

Hoy las personas han perdido la esperanza de encontrar a aquel gobernante perfecto que solucionará los problemas de la sociedad y han entendido que en la Política no hay principios sino intereses que hacen que todos los que la ejercen se debiliten ante la necesidad imperiosa del juego sucio.

En segundo lugar, los jóvenes descubren que el periodismo, o más bien los medios de comunicación, no trabajan objetivamente los acontecimientos políticos importantes del mundo sino que también tienen intereses particulares que los convierten, cada día más, en una disciplina sin principios.

Después de entender las razones por las que estas disciplinas han perdido su unión fundamental aparece un problema aún más grave: la pérdida de la opinión en la ciudadanía.

Este flagelo se da principalmente porque en la actualidad el periodismo es en muchas ocasiones el medio y el “pretexto” que utilizan los políticos para lograr su fin, al darse así esta relación entendemos que los medios nos muestran únicamente lo que el poder quiere que veamos, entendiendo poder como los dirigentes del país y del mundo. Al ser entonces la información sesgada y poco verídica, la opinión se pierde porque está únicamente se da cuando se muestran las dos caras de la moneda.

Un ejemplo claro de esto se da con el nombramiento del nuevo director del noticiero radial RCN. Se trata del ex vicepresidente de Colombia, Francisco Santos. Él y su familia son copropietarios del principal diario del país, El Tiempo; la empresa radial hace parte del Grupo Ardila Lulle la que patrocinó de manera importante la campaña del actual Presidente, quien hasta hace poco era también dueño del periódico y es primo del nuevo director del noticiero. Es claro entonces que aquí se da un serio conflicto de intereses.

Como ven, el problema es complejo y difícil de solucionar, por años las élites se han encargado de los tres poderes fundamentales de un Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) y en la actualidad, sin decirlo a la luz pública, se están encargando también del cuarto poder (los medios masivos de comunicación).

La política nos afecta a todos, querámoslo o no. Como comunicadores no podemos ignorar este hecho. Nuestra obligación es conciliar estas dos disciplinas de manera coherente, imparcial y lo más objetiva posible. Solo así se logrará recuperar la credibilidad en los medios y el interés en la política.

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